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Con el comité a la vuelta de la esquina la comunidad cogerá las riendas de los cartones de Juego de Tronos LCG incluyendo el diseño. ¿Es fácil diseñar una carta? ¿Lo hacía FFG bien? En esta serie de artículos desgranamos las cartas más rotas que ha sacado FFG. Empezamos con el Lecho de Pulgas.

El lecho de pulgas (Flea Bottom)

A menudo los diseños vienen dirigidos por la voluntad de querer meter una mecánica nueva dentro del juego. Jugar desde el propio descarte es un efecto clásico en los juegos de cartas cuyo potencial de jugabilidad está más que demostrado. Y eso intentaba conseguir el Flea.

El peligro natural que tienen estos efectos es que bien aprovechados dan lugar a lo que se conoce como robo inverso. El robo inverso es peligroso porque acaba premiando situaciones adversas:

  • Has gestionado mal tus recursos y has tenido que descartar por reserva.
  • Has perdido un reto de intriga.
  • Has pagado un efecto potente con el sobrecoste de descartar una carta.

Poder jugar cartas desde el descarte con facilidad invalida toda la ventaja natural que recibe el rival en las situaciones anteriores, por lo que premiarlas a posteriori implica un desbalanceo en las oportunidades del contrario (no se recibe recompensa por el buen juego, ni castigo por el mal juego).

Estos supuestos obligan a que el juego desde el descarte deba ser condicional, bien sea en construcción (metiendo estadísticas duras de asumir) como las de «The Shavepate» o bien en cuanto a la duración de las cartas que entran. Así, podríamos desgranar la lógica del diseño de la carta:

  • Neutral: Democratizar el robo inverso era un must conociendo de sobra las implicaciones que tradicionalmente tienen estos efectos en los juegos de cartas.
  • Coste 1: El coste tan barato de la carta consigue que pueda ser planteable en cualquier casa. A coste 2 hubiera sido más balanceada para las casas que al final abusaron de ella pero hubiera sido automáticamente descartada como opción sólida sin necesidad de combinaciones. Recordemos que buscaban una carta neutral jugable para todos.
  • Temporalidad de los personajes: La primera condición implícita de la carta era que el personaje que entre de descartes deje el juego. Sobre el papel, esto difumina el robo inverso ya que la carta no es un permanente, y no puede volver a utilizarse de la misma manera ya que vuelve a la baraja.
  • Condicional a personajes de coste 3: El eje del diseño. Convierte a Lecho de Pulgas en un reductor condicional. «Juegas este personaje de hasta coste 3 por 1 de oro pero desaparece al final de la fase».
  • Recursividad: Es la recursividad lo que le da el potencial de protagonizar un metajuego con combinaciones de calidad. Sin este tipo de combinaciones puntuales, el juego desde el descarte podía pasar sin pena ni gloria.
    • Los Segundos Hijos y Constructor veterano son dos clásicos abusadores de FB. Y la carta los está esperando. Sabe que puede abusar de esta interacción pero también sabe que encontrarla puede llevar trabajo y  desestabilizar construcciones ya que de no juntar las piezas son cartas muy cuestionables, especialmente penalizadas por su coste.
  • Lo especial del diseño de esta carta es que no es autocontenido. De forma premeditada se convierte en un criterio adicional para valorar todos los personajes presentes y futuros de coste 3 o menos.

Estas cualidades a mi parecer, configuran un diseño muy completo y coherente. Recordemos que la ambición principal era hacer posible el juego desde el descarte de forma competitiva.

Su restricción

A coste 1, la carta era planteable de base en casi todas las barajas. Al verla por primera vez a todos se nos vino a la cabeza pensar que merecía la pena hasta x1, ya que todos hemos tenido más de un pagaclaim en el descarte que con esta carta podríamos reutilizar. La realidad es que en la práctica al principio esto no fue así y si no centrabas tu baraja a encontrar una combinación de las antes nombradas, la carta no pasaba el corte solo como recuperador eventual.

Pero en contra de lo que seguramente pensaba FFG, Flea Bottom se inestabilizó no por sus combinaciones recursivas, que teóricamente eran las que daban picos de calidad a la carta, si no porque acabó haciendo muy fácil su activación mientras  convertía en gratis muchos efectos. Los balanceos de diseño basados en descartar dejaron de ser tales: Sacrificar con Wyman Manderly no suponía nada, descartar para jugar un Llamas abrasadoras no molestaba, descartarte la mano entera con Sólo se puede ganar o morir no implicaba mucho y Lazos rotos te hacía un 2×1. Estos son solo algunos ejemplos de cartas que eran potentes de por sí y buscaban un coste adicional para ser balanceadas. Coste que Flea Bottom regalaba.

Valoración del diseño

El diseño de El lecho de pulgas fue de lo más atrevido del juego porque de forma premeditada buscaba un efecto barato y equilibrado de robo inverso, que aunque con condición, tuviera picos de jugabilidad potentes en determinadas situaciones en base a la recursividad. Buscaban una carta buena, con potencial de protagonizar un metajuego pero que a su vez tuviera unos límites marcados para brillar. En mi opinión lo lograron, si bien su restricción ahora mismo es merecida, hubiera sido mucho peor que una mecánica de este estilo pasara por el juego sin pena ni gloria.

Para mí es uno de los mejores diseños de esta segunda edición. Una restricción no invalida la ejecución final de la carta. Se puede diseñar una carta con muy buen criterio pero que a posteriori tenga que restringirse por interacciones nuevas según el pool evoluciona. Lo importante es dar jugabilidad y diversión y creo que esta carta lo consigue.

Un Flea Bottom alternativo

A posteriori siempre es más fácil diseñar. Pero aún así esta es difícil. ¿Te atreverías a diseñar un Flea Bottom alternativo que apoye la temática de juego desde el descarte de forma más balanceada? Si es así déjalo en los comentarios, desde aquí elegiremos el que más nos convenza… y su diseñador tendrá una ventajilla especial en el próximo concurso anónimo de diseño 😉